Publicado: 21 de Mayo de 2018

Define la Real Academia de la Lengua Española el término restaurante como: “Establecimiento público donde se sirven comidas y bebidas, mediante precio, para ser consumidas en el mismo local.”


No obstante, el concepto de restaurante ha variado a lo largo de la historia de la humanidad, y aunque su funcionamiento, forma y consideraciones han ido cambiando, viene cumpliendo, desde las civilizaciones antiguas hasta nuestros días, una función social fundamental. 


La forma de vida del ser humano en las diferentes épocas de la historia, la evolución y el descubrimiento de nuevos alimentos y nuevas técnicas de procesado de éstos, los sistemas demográficos, económicos, sociales y sus variaciones, y un sinfín de factores externos, han ido puliendo las arcaicas tabernas de las que se tiene testimonio del año 1.700 a.c. hasta los vanguardistas restaurantes que afloran en las grandes ciudades. 

Factores a tener en cuenta en el diseño de un restaurante


Es evidente que el éxito de un restaurante no radica únicamente en su diseño, no obstante, y debido a la abundante competencia del sector, es vital contar con un buen proyecto que diferencie nuestro local del resto y aporte la personalidad que el proyecto requiera.


Hoy en día un proyecto de interiorismo comercial es fundamental para maximizar los resultados de cualquier negocio de cara al público y a los potenciales clientes. Un buen proyecto deberá estar por encima de las tendencias pasajeras, de los gustos particulares del proyectista y tendrá que focalizarse en las necesidades particulares del cliente. 

Entender el negocio


Para empezar es fundamental entender el negocio para el cual se va a proyectar. Se debe entender el funcionamiento del sector hostelero y en particular el ámbito de la restauración. Existe multitud de variantes y tipologías de restaurantes y cada una cuenta con unas necesidades particulares que el diseñador debe conocer y satisfacer. El interiorismo es una potente arma comercial que debe ser empleada para que el resultado final del proyecto sea competitivo, funcional y adecuado. Al final, un buen diseño debe contribuir a que el propietario del negocio venda más, venda más caro y venda con mayor asiduidad. 


Los elementos clave o premisas básicas a la hora de abordar un proyecto de interiorismo de un restaurante son tres:


La primera es la diferenciación con respecto a la competencia. 

Como comentábamos, es fundamental hoy en día aportar algo nuevo y distinto a lo que otros locales ofertan, y no únicamente en materia gastronómica; la estética del local es el espejo del modelo de negocio pretendido, debe ser atractiva, innovadora y diferente al resto de locales.


La segunda es la relevancia en relación con el cliente. 

Un diseño funcional será aquel que propicie el retorno de un cliente y su fidelización.


Por último tendríamos la creación de un vínculo emocional: el ser humano se mueve por emociones, el proyectista debe ser capaz de entender esas emociones y conectar con ellas para contribuir a la sutil y psicológica conexión del cliente con el local. 


Para conseguir el correcto desarrollo de todos estos puntos es preciso que exista desde un principio una correcta comunicación entre el propietario y el proyectista, lograr mediante las entrevistas necesarias entender los deseos de éste y lograr la creación de un diseño que aglutine la intencionalidad del negocio. 

Analizar el tipo de cocina


Otro de los aspectos fundamentales a la hora de proyectar un restaurante es conocer el tipo de cocina que se va a dar en éste. Conectar con el cliente y transmitir los valores culinarios de la empresa es fundamental para crear un buen diseño. La estética del local debe estar en consonancia con el producto que en él se sirve. Por ejemplo,  enfatizar con la materialidad locales donde se sirve una cocina autóctona o de la región, estableciendo una conexión entre producto y diseño. Restaurantes con una cocina innovadora requerirán una materialidad actual. 


Otros aspectos que dependerán del tipo de producto que se va a trabajar en el restaurante serán la distribución de la sala, la ambientación, la iluminación, etc. Aspectos como el marketing, las cartas y la publicidad también deberán encontrarse en consonancia con la tipología objeto del proyecto.


El chef


En restaurantes donde el chef sea pieza fundamental será de vital importancia establecer una relación fluida y comunicativa con él, para de este modo conocer sus necesidades funcionales y la idea que quiere transmitir a sus clientes. Por otro lado, trabajar la cocina en estos casos es imprescindible para crear un entorno armónico y cómodo donde el profesional pueda desarrollar su trabajo.


Funcionalidad y estética de la mano


Un restaurante se rige por un sistema complejo organizativo, la estética de éste jamás puede condicionar la funcionalidad del local. Por ello cada pieza, cada materialidad y cada distribución deben ser cuidadosamente estudiadas para que se produzca la simbiosis perfecta entre ambas.


El diseño debe optimizar pues la funcionalidad del local, aspectos como los siguientes deben ser tenidos en cuenta para conseguir un correcto funcionamiento del restaurante:

1. La entrada y salida de platos debe ser cómoda y accesible.

2. Los desplazamientos deberán ser lo más cortos posibles.

3. Correcta distribución de zonas: públicas y privadas.

4. El mobiliario debe ser funcional y cómodo.

5. La materialidad debe ser la adecuada en cada lugar.

6. La iluminación debe ir en consonancia con la ambientación.

7. El espacio debe estar optimizado para conseguir el mayor aforo.


Por lo tanto diseñar un restaurante no se reduce a proyectar un local bonito, debe contemplar todos los aspectos citados para que sea estéticamente agradable y funcional.


Distribución de espacios


Dependiendo de la tipología de restaurante los espacios se distribuirán de una forma u otra. En algunos casos primará el aforo y las distancias entre mesas deberán ser las mínimas, en otros casos, se priorizará la intimidad del cliente, recurriendo a separaciones mayores entre cada conjunto de mesas y sillas. En este último caso, cuidar los espacios es fundamental, ya que a menudo algunos clientes fidelizados seleccionarán el espacio que desean habitar durante su estancia y principalmente lo harán en base a la intimidad que esa localización ofrezca.